Cada familia tiene sus razones personales por las que han decidido dar homeschool. En este día quisiera contarles un poco el porqué nosotros hemos decidido que nuestras hijas lleven esta forma de estudios. No se si en otros países sea diferente. Se tienen muchas ideas erróneas de lo que es la educación en casa, se cree que los niños no socializan, no aprenden y no estarán preparados para enfrentar al mundo cuando llegue el momento. Pero lo que yo he visto de otras familias que llevaron homeschool, y cuyos hijos ya son adultos en la actualidad, es que la realidad puede ser muy diferente cuando se decide tener un gran interés y responsabilidad en el aprendizaje de los hijos. Los muchachos se convierten en adultos sociables y bien preparados (a veces superan a los jóvenes que estudiaron en las escuelas seculares). Aun con todos los inconvenientes que en la sociedad pueda haber, mi esposo y yo también hemos decidido comenzar este arduo camino con nuestras hijas. ¿Por qué queremos hacer esto? ¿No es más fácil para la mamá tener la mañana sin hijos para poder hacer sus quehaceres? Tal vez sí sea más fácil para mí como mamá llevar toda la mañana a mis hijas para que “conviva con otros niños” y aprenda de una “maestra preparada”, pero para mí importa mucho más el alma de mis hijas que cualquier otra cosa en el mundo. ¿El alma? ¿Qué tiene que ver el alma? Ellas van a ir a aprender cosas escolares, pintar, leer, escribir, jugar! Ok, hemos dicho que cada familia tiene sus razones personales y las nuestras son estas:
1.- Cuidar el alma de nuestros hijos: Esta es nuestro principal motivo. Una noche antes de que me embarazara, hablando con Dios, le decía que nos mandara un bebé el día que él supiera que estábamos lo suficientemente preparados para guardar su alma y para enseñarle el camino que lo llevara de vuelta hacia El. Un mes más tarde me embaracé del tesoro más grande que tengo en esta tierra. Entiendo la gran responsabilidad que se nos ha encomendado y no quisiera que nada estorbara para llevarla a cabo. Yo se que esto no pasa en todas las escuelas, pero creo que es mejor prevenir, la maldad cada día esta peor.
2.- Conservar sus corazones: Queremos ser los principales mejores amigos de nuestros hijos, no creemos en la crisis de la adolescencia ni en la brecha generacional. Como cualquier relación hay que aprender a cultivar la confianza, la amistad, el cariño, etc. Y que mejor manera de lograrlo que conviviendo en todo momento con ellos.
3.- Que pueda relacionar toda ciencia con la mano poderosa de nuestro Creador. La mentalidad de las escuelas es evolucionista, no hay lugar para Dios. Nosotros somos cristianos y queremos que nuestras hijas conozca lo maravilloso y poderoso que es nuestro Creador.
4.- Fomentar el sentido de responsabilidad en cada actividad: Así sea hacer la tarea o acomodar sus juguetes, todas las actividades son importantes y cada una que se le asigne es una responsabilidad.
5.- Descubrir a tiempo sus talentos y ayudarles a desarrollarlos al máximo: Es más fácil descubrir los talentos y aptitudes de un niño cuando lo vemos trabajando y cuando lo vemos jugando con otros niños. Una maestra puede identificar los talentos de sus alumnos, pero para que ella los note pasará algo de tiempo pues ella tiene que dividir su atención en, a veces, más de 20 niños. Una mamá que está en cada momento con su niño puede descubrir muchas cosas más en él.
6.- Apoyarlo en las actividades que le resulten más complicadas: Así como hay que fomentar sus virtudes, hay que apoyarlo mucho más en sus dificultades, un niño que es apoyado por sus padres en lo que le parece más difícil, es un niño que puede llegar a superar la dificultad más fácilmente.
7.- Permitir que su aprendizaje sea de acuerdo a su capacidad y ritmo: Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y aprendizaje. Creo que hay que respetar el tiempo de cada niño, unos maduran antes que otros y es importante dejarlos crecer y aprender conforme es su capacidad y ritmo.
8.- Enseñarle tanto en cuestiones académicas como en cosas de la vida diaria: Estar con ellos todo el día permite que durante actividades cotidianas se puedan repasar o platicar cuestiones académicas, le podemos enseñar a tomar bien el lápiz y hacer una letra i derechita, y le podemos enseñar a barrer y a poner la mesa correctamente.
9.- Reforzar los buenos hábitos: Muchas veces en casa le podemos enseñar ciertos hábitos y cuando van a la escuela se puede llegar a derrumbar todo con lo que ven de sus compañeros.
10.-Identificar sus debilidades en conducta y reforzar lo contrario en él: Mi hija podría ser enojóna y en casa podríamos ponerle límites a su enojo y enseñarle el perdón, la paciencia y el dominio propio llevándolo a vivir situaciones donde tenga que aplicarlos, no evitándole lo malos momentos.
11.-Llevar un horario flexible y a la vez de aprendizaje continuo: ¡Hasta en un viaje de vacaciones hay mucho que aprender! Estos son nuestras razones de mayor peso, ¿cuáles son las tuyos?
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